viernes, 5 de febrero de 2021
martes, 12 de enero de 2021
Dos sonetos para mi pueblo
LA ERMITA DE SAN ROQUE
Allí en la vieja ermita abandonada
se altera su vejez en la colina,
caído el techo espadaña derrumbada,
toda ella es una verdadera ruina.
Las higueras del huerto se han secado;
en sus silencios ni un ruiseñor trina…
Sólo por los pedruscos del cercado
la hiedra escala y en subir se obstina.
El viento susurra tristes querellas
por caminos ruinosos y desiertos…
Y, al margen a mundanales recursos,
aparece la luz de las estrellas
que rezando están por los monjes muertos,
en el cabildo de los cipreses secos.
INESTRILLAS HOY
Bajo el sopor del bochorno se agrava
la calle enmarañada de misterio,
donde, amarilla y marchita la hierba
se yergue como en el viejo cementerio.
Calienta el sol… Las puertas entornadas
esperan a alguien que vendrá seguro,
agobia con su calma sus pisadas
deslizándose al lugar más oscuro.
La sombra de los tristes interiores
apuñalan de luz los resplandores
de arquetas familiares, y en el fondo
en el vago y vivaz fulgor del huerto…
¡Reina un reposo tan tedioso y hondo
que parece encontrarse todo muerto!
sábado, 9 de enero de 2021
EL CONTORNO DE INESTRILLAS
Robusto y alto asentamiento que no brilla
por su galanura ni su esplendor del arte.
Fue defensa, castillo frontera y capilla
y fue lar del Señor de la gran Fenetrillas.
Farallón elevado hacia la otra parte
del Saliente, en el cual hay un robusto baluarte,
que permanece para evocar la memoria
de envejecidos tiempos de alboroto y gloria.
Junto a inclinada pendiente de granito,
ruinas y residuos de otros tiempos muerde
los despojos de murallas en un circuito,
es anacronismo posterior que se pierde;
y bajo el gran roquedo bruno a su amparo
los resignados buitres leonados, un bravo
valle verde, borda hoy el tapiz de este clavo.
Mirando al Norte, extensas montañas hacen vía,
que a un lado y al otro del río riega y cría
la contemplación de esta vega que propaga
sotos de zarcilla y campos de verdolaga;
y en el más extremo para cerrar el fondo
tiene un campo agrisado, empinado y lirondo.
Al Sur, gran Sierra Alcarama como gran predio,
y un parque abarrancado y ruin en cuyo medio
un variable y seco barranco espera en vano
con un empecinamiento y tesón ufano;
saludar la imagen de Monegro en bicolor,
monte mayor que siempre nos dio leña y calor.
Allí está mi refugio y su contorno. Cruda
travesía que me trasladó a la mazmorra
fría, celda en la que me consume la modorra
y en la que quizás, por imitarme, suda
compasivo el ermitaño que imparte ayuda;
en este Valle Alhama de tierra cruda.
Y allí cuando la ocasión me de permiso
iré al valle para visitar mi paraíso,
y mis frescas arboledas en los corredores
que rodean la hacienda de mis anteriores,
salir un rato para ver sonreír las flores
y mostrarme en la esperanza de mis dolores.
Necesito un trocito de cielo celeste.
Y ver que de dicha mi espíritu se viste;
y me preguntaré si un día la buena suerte
hará panal de miel como la paz del fuerte
y otro de fulgor para cautivar al triste.
lunes, 7 de diciembre de 2020
PARÉNTESIS
Tras muchos años de luchas constantes
quiero transitar como lo hacía antes,
junto a la orilla de mi humilde río
y en la quietud de su ribazo umbrío.
Siguen corriendo brillantes cristales
y otras ninfas, siempre en los arenales...,
las que vi volar día a día y hora a hora
con la juventud que al pasado implora.
Ese susurro lánguido y doliente
que el espíritu del Alhama siente,
que tantas veces ofreció mis penas
en la paz de sus cálidas arenas.
Yergue sus brazos el nogal añejo
junto al movido y fulgente espejo,
mil zarcillas de flores amarillas
se van ocultando por sus orillas,
y las aguas reflejan las verduras
en forma de salvajes colgaduras,
en las cercanas frondas en un hueco
hace el nido el búho en un tronco seco.
Nada exaspera en el lugar querido;
ni el fuerte viento ni el ligero ruido,
lo encuentro siempre como el mismo día,
es el mismo paraje, nunca varía.
En mis sueños el arrullo persiste:
cuando dije a dios convulso y triste,
rodaron mis sueños ,y el bagaje
tardó en llegar al límite del viaje.
En cambio al subir la dura cuesta
mi propio ser no me deja, ¡le cuesta!
Y aunque piso con desafío el camino
no soy más que un errático beduino.
En lo alto, lo ideal, el tesón del hombre
que se desparrama por toda la cumbre,
debajo, los mundos…, calor eterno
de la noche o el congelado invierno.
En el descenso soy yo el que no avanza;
y pongo una voluntad que se lanza;
alma que va buscando la verdad perdida,
inquietud del desvelo de la vida.
¿Adonde voy? Que el mañana responda.
La barranca es oscura y muy profunda;
soy de los que en combate perseveran
sin temblar ni dar la espalda a la espera.
Mi astro arrogante al júbilo rehúsa,
fue siempre desesperante a la musa,
contra toda doctrina turbulenta
marchó siempre adelante y en línea recta.
Mientras tanto aquí estoy, en mi soto umbrío;
a orillas del Alhama, junto a mi río;
sentado en un viejo tronco abandonado;
imagen viva de tiempo pasado.
¡Cuánto ansío la calma y el reposo
y, la holganza y ocio silencioso!
En este triste retiro me pierdo
junto al consolado olor del recuerdo.
Volveré a buscar otros horizontes
en la cuenca de mi río y de mis montes:
me oprimo como cinturón de granito
si no sacio mi sed de lo infinito.
La vejez ha llegado y es muy justa,
mi suerte está echada y no me asusta,
vuelvo a reclamar calma y olvido,
son los aires pacientes del vencido.