viernes, 4 de noviembre de 2011

LAS ESTACIONES

Los vencejos ya se van,
las golondrinas  se han ido;
¿quieres decirme, verano,
por qué tú también te has ido?

No me marcho porque sí
ni tampoco por placer,
me marcho para dar paso
al otoño otra vez.

Otoño de uva y vino,
otoño de fruta y miel,
otoño de coloridos,
puerta del invierno es.

El invierno ha llegado
con capa blanca y espada,
con hielos y espejos grises
de fríos, vientos y heladas.

La primavera, de nuevo,
llega cuajada de flores,
con miles de mariposas
y cientos de ruiseñores.

De nuevo llega el verano
de sombreros y aguadores,
de trigos y de centenos
de calor y de sudores.

Y así, de tres en tres meses,
pasan las estaciones,
y todas en sus alforjas
llevan fríos y calores.
         SOLEDADES

Soledad, quietud divina,
muda presencia humana
del bosque y de la montaña.

Soledad, en la más solitaria mesana,
paz y entendimiento mana
ante la ambición humana.

Soledad, en la llanura del glaciar;
flores bamboleadas sin cesar
y acariciadas por la brisa del mar.

Soledad, espacio de tiempo para pensar,
momentos para ideas aclarar;
tranquilidad, sosiego, bienestar.

Soledad, tiempo para descansar,
triste y solitario lugar,
abandonado y solo estar.

Soledad, solo, muy solo estar,
solo en el espacio y en el tiempo;
tiempo para pensar y reflexionar.

Soledad, sabrosa tregua vana
de la ambición humana
de tanto ajetreo de la vida urbana.

Soledad, manantial que corre sin cesar
desde el más solitario lugar
buscando un final para descansar.

Soledad, majestuosas cumbres del Oriente
nadando entre mares de nubes brillantes
bañadas por el sol en el horizonte.

Soledad, mar de la tranquilidad;
soledad de soledades,
sola, muy sola en mi soledad.
       

domingo, 30 de octubre de 2011

¿QUÉ HA PASADO CON NOSOTROS?

Cuando éramos niños, los ladrones tenían la apariencia de ladrones, los pobres tenían aspecto de pobres, y los ricos parecían ricos;  nuestra única preocupación era conquistar a los padres para que nos dejaran hasta tarde jugando por los alrededores del pueblo, pero nos decían que no, que el sacamantecas nos llevaría. En relación con la seguridad y el respeto para los demás era tal que los acomodadores del cine nos expulsaban debido a los golpes que dábamos con los pies en el suelo cuando no ponían una determinada música al inicio de las películas, o cuando silbábamos por el corte de alguna de ellas.
Muchos, padres, profesores, abuelos, tíos, vecinos, todos eran autoridades dignas de respeto y consideración para nosotros.
Cuanto más viejos, más afecto. Inimaginable responder maleducadamente a políticos, maestros, ancianos u otras autoridades; inimaginable ofender a la bandera o al crucifijo; menos inimaginable contestar al cura, al maestro o al padre.
Confiábamos en los adultos todos los muchachos y muchachas del pueblo, barrio, o ciudad.
Teníamos miedo, apenas oscurecía, de los sapos, de los murciélagos, de las películas de terror.
Nos sentábamos a contemplar la luna y las estrellas...
Hoy siento una tristeza infinita por todo lo que perdimos; por todo el miedo que mis nietos tendrán un día, por el miedo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos y adultos.
Dan palizas o los matan a los padres o a los abuelos, violan niños, secuestran, roban, engañan...
Todo..., no importa lo grave que sea, todo termina en la insignificancia de noticias policiales olvidadas después del primer intervalo comercial.
Agentes multando a infractores, no son más que explotadores, funcionarios de la industria de las multas.
Policías que persiguen a malhechores aplicando “abuso de autoridad”.
Los privilegios en las cárceles son materia votada en reuniones.
Derechos humanos para criminales, pero  limitados para ciudadanos honestos.
Pagar puntualmente los derechos es cosa de idiotas, pero no lo es la amnistía para los estafadores.
Ladrones de traje y corbata, asesinos con cara de ángeles, pedófilos de cabellos blancos, sinvergüenzas honorables, terroristas que defienden al pueblo que ellos quieren dominar...
¿Qué ha pasado con nosotros?
Profesores maltratados en las escuelas, comerciantes amenazados por traficantes, rejas en nuestras ventanas, puertas blindadas...
Mientras, miles de niños padecen y mueren de hambre y sed.
¿Qué valores son esos?
Coches que se valoran más que los abrazos, hijos que los quieren como regalo por haber sacado el curso. Teléfonos en las mochilas de los recién nacidos, TVs, DVDs, videojuegos... ¡Qué quieres a cambio de un abrazo hijo?
Más vale un Armani que un diploma, más vale una pantalla gigante que una conversación, más vale un maquillaje que un helado, más vale cinco céntimos que un gusto.
¡Qué hogares son esos?
Jóvenes alejados, padres ausentes. Droga presente.
¿Cuándo fue que todo desapareció o se hizo el ridículo? ¿Cuándo fue que olvide el nombre de mi amigo? ¿Cuándo fue que mire, sin sentir miedo, a los ojos de quien me pidió ropa, comida o calzado?
¿Cuándo fue que me sentí tan solo?
Quiero dar vuelta a mi dignidad y a mi paz.
Quiero que vuelva la ley y el orden.
¡Quiero libertad con seguridad!
¡Quiero quitar las rejas de mis ventanas para poder acariciar las flores!
¡Quiero sentarme en el patio y dejar la puerta abierta de día y de noche!
Quiero honestidad como motivo de orgullo.
Quiero la vergüenza y la solidaridad.
Quiero rectitud, cara limpia y mirada a los ojos.
Quiero la esperanza, la alegría, deseos de vivir.
Y vivir el retorno de la verdadera vida, simple como una gota de agua, limpia como el cielo en abril, ligera como la brisa de la mañana.
Y definitivamente común como yo. Adoro mi mundo simple y común.
¿Volveremos algún día a ser GENTE?

                                              Ricardo Lalinde López,  poeta y escritor.
                                                
             CANTO AL VINO                

¡Oh el vino!: licor bueno y exquisito
néctar de dioses y sangre de Cristo,
de grandes bodas, de canto y rito,
alegra los corazones y ayuda al erudito.

El que con buen vino comiere
y con buen ama durmiere,
retozar puede lo que quisiere
y a Baco darle gracias debiere.

Al enamorado, si vino le has dado,
no te quejes si está mucho a tu lado,
y si le das vino tinto y luego dorado
seguro que pronto lo verás acostado.

Si con tocino y pan andas el camino,
mejor andarás con vino, pan y tocino;
nueces, miel y vino al hombre dan tino,
hacen andar y a veces correr el camino.

Al peregrino llénale el zurrón para el camino,
pero mucho mejor si le pones queso y vino;
si dice que bebe poco ponle cuarto de vino,
si dice que de vez en cuando ponle agua y vino.

Hombre que va al campo con  pan y vino,
déjalo tranquilo  hacer el camino,
y si no lleva agua y si lleva vino
no trabajará ni para él ni para el vecino.

En la buena mesa de cordero y de cochino
no ha de faltar cántaro de buen vino,
y si la mesa fuere de gallina y palomino
no ha de faltar para beber y cocinar buen vino.

Bebe el vino moderadamente
para que siempre te encuentres consciente;
con el vino no te hagas el valiente,
pues templó fraguas y doblegó al inconsciente.

Si yo muero antes que tú, amor mío,
entiérrame en la viña junto al río,
donde los pámpanos crezcan a su albedrío
y las uvas maduren con fuerza y brío.




   YO FUI AQUEL DE PLUMA BLANCA...

Yo fui aquel de pluma blanca en las manos,
de versos, rosas y alegres cantos profanos,
caballero andante de montes y de llanos,
potro sin freno en mis jóvenes años.

Fui el dueño de un jardín sin flores,
en él sembré rosas y alegres ruiseñores,
di canto a las flores y perfume a los cantores
y el jardín llené de alegres sensaciones.

Querido fui por todos durante mi infancia
y supe del calor que en mi casa había,
las rosas y claveles me dejaron su fragancia,
una fragancia alegre y de melancolía.

Tímidamente al mundo asomo
joven, viril, con ganas y gran aplomo,
iba embriagado de vida y de mí mismo
y no caí en las sombras de mi propio abismo.

Ahora en el ocaso y discreto paso por la vida,
en la hora crepuscular y de retirada merecida,
juzgo si mi alma fue por tanto alegre y atrevida,
alma joven entre el placer y la melancolía de la vida.


miércoles, 26 de octubre de 2011

A UN AMIGO QUE SE FUE

El día 27 de agosto hicimos un homenaje al presidente de la “Asociación Amigos de la Virgen del Prado de Inestrillas”. Todo fue bonito y la jubilación de nuestro presidente fue querida y aplaudida por todos los asistentes; me decía una sobrina que a los pocos días le iban a operar y que no sabía nada, le dije que mejor..., que para cuando se diera cuenta ya estaba en casa.
El día 27 de septiembre lo llevamos a su última morada, justamente hacía un mes que le habíamos homenajeado y se fue como vivió, queriendo a todos, siéndose amigo de todos y animando a todos. Isidoro era un hombre de los que quedan pocos, él nunca sufría y si sufría lo hacía por los demás, él era amigo y condescendiente con todos, ayudaba a todos y se mostraba tal cual era, no había mal humor, ni había palabras feas, ni fingía ser como era; era un hombre íntegro y cabal, pocos, muy pocos como él. Fue alcalde de la pedanía de Inestrillas, su pueblo, durante varios años, se jubiló y esto le costó llorar al alcalde ordinario de Aguilar; en una palabra, y viendo los políticos de hoy, era un hombre de los de antes a carta cabal.
Muchos paseos y muchas conversaciones tuve con él, mucho lo voy  a echar en falta cada vez que vaya al pueblo, y..., como no voy a sentir su falta si era mi gran amigo y cabal consejero. En fin, Isidoro, espero que Dios te haya llevado al lugar que te mereces, pues si es verdad que hay una vida mejor en ella estarás. Desde estas líneas y para los que te hemos conocido no deseamos otra cosa,  te enviamos nuestro más sincero abrazo.

martes, 25 de octubre de 2011

SEMANA DE ABUELOS Y NIETOS EN LAS AULAS DE LA TERCERA EDAD.
Ser abuelo es un conocimiento que la vida nos regala, es como un sabor especial que se lleva dentro de nuestro corazón, que nos hace renacer el espíritu del niño que llevamos dentro de nuestro cuerpo.
Cuando despertamos de ciertos recuerdos en los que estamos empapados, llenamos una burbuja que te hace memorizar tiempos de la niñez llenas de coloridos y cosas bonitas que jamás podremos olvidar de lo que disfrutamos en esas edades infantiles en la que nada era imposible de cumplir, saboreando con placer en nuestra alma aquellas frágiles caricias que nuestros padres nos dieron con todo el cariño y amor que nunca podremos olvidar los abuelos.
Los abuelos somos los otros padres, los que cuidamos de nuestros nietos haya o no haya  alguna necesidad.
Por ello el tiempo regresa a nuestra mente ya envejecida y nos convierte en esa niñez queriendo más y más a tus nietos, que en mi caso son cuatro a los que no puedo olvidar.
El ser abuelo casi siempre nos lleva a descubrir cosas nuevas, nos lleva a comprender lo que hemos dejado pasar por alto, son unos dones que llevamos con nosotros que por descuido unas veces o por pereza otras no hemos llegado a valorar suficientemente.
Los abuelos somos casi siempre hábiles para encontrar golosinas en cualquier rincón y hacer sonreír al nieto.Y también para encontrar soluciones a esos problemas de nuestros nietos.
 Y para defenderlos, y para ayudarles, y también a veces para regañarles por algo que hicieron mal. Pero los regaños de los abuelos son diferentes a todos los regaños, porque van acompañados de mucho cariño.
También a veces los abuelos somos unos cascarrabias, y es que la edad no perdona y nos manda males difíciles de superar.
Esto y mucho más es ser abuelo.
                                                       Ricardo Lalinde López.
                                Semana de los abuelos, Logroño, octubre de 2011